Sí, el título de este post recuerda a uno de esos chistes que comienzan con un “¿qué tienen en común la crisis, la RSE y Antonio Machado?”. Y sí, la respuesta sencilla consistiría en afirmar que salir de esta crisis es una quimera poética y que la RSE tiene mucho de poesía, como los versos de Machado, y poco de realidad. Pero sobra conocer un poco de estos tres elementos para comprender cuál es la verdadera relación entre ellos: esta crisis no es sino la consecuencia directa del mantenimiento de un sistema que no funciona; una correcta aplicación de la RSE en la empresa es la única gestión capaz de cambiar ese sistema; y, sobre todo, la poesía de Antonio Machado no es una fuga de la realidad, sino la mejor expresión concreta de la misma, conectada a la vivencia más íntima del ser humano. El valor de lo humano no tiene precio, pero como dijo el poeta:
“todo necio
confunde valor y precio”
(Poesía y prosa, II, Madrid, Espasa, 1989, pág. 640)
Y para no ser necios, el Instituto de Crédito Oficial (ICO) acogió, el pasado 5 de julio de 2012, la XXXI Jornada Corresponsables que, bajo el título ‘Cómo implicar a las pymes en la RSE y el desarrollo sostenible’, analizó las dificultades que tienen las pymes para incluir en su día a día la gestión responsable y sostenible. Todo un reto superar los prejuicios ya consolidados en las empresas sobre RSE.
A lo largo de la jornada se clarificaron algunos puntos:
Algunas frases célebres del evento:
Si bien muchas empresas usan la RSE como una mera herramienta publicitaria, y entonces sí que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, la RSE no es una fantasía, ni una estrategia de marketing. La RSE es una inversión necesaria para crecer empresarialmente, mejorar la calidad de vida de nuestra sociedad y asegurar la sostenibilidad del planeta.
Cierto que el principal objetivo de la RSE no es el de conceder más dinero, pero no seamos necios…
